¡Que no te engañen con fotos bonitas! Elige el hotel que más te conviene

Encontrar hotel

Foto: Avodrocc

¿Quién no se ha llevado una sorpresa o ha vivido una mala experiencia en un hotel? No siempre ofrecen lo que prometen, aunque siempre puedes recurrir a este listado de hoteles espectaculares. En todo caso, las exigencias de cada uno de nosotros como viajeros pueden ser muy distintas.

Si hacemos una pequeña lista de nuestras necesidades y seguimos una serie de pautas, la elección puede ser mucho más ágil y sencilla de lo que crees, así que manos a la obra:

  • Ubicación: Es uno de los aspectos principales a la hora de elegir. Si estamos en un lugar de paso y nuestro viaje es en tren, un hotel situado cerca de la estación será lo ideal, pero si nos encontramos visitando una gran ciudad, el alojamiento debería estar situado lo más cerca posible de las principales atracciones y de los transportes públicos. Esto nos permitirá que, si queremos salir por la noche, podamos volver andando o en un corto trayecto de taxi. Si por el contrario nuestro destino es un lugar de costa y buscamos playa, es mejor asegurarse de que el hotel, si no está en primera línea de playa, nos permita alcanzarla dando un corto paseo.
  • Calidad/precio: Este baremo nos ayuda rápidamente a saber las características que vamos a encontrar en el hotel seleccionado. Todo el mundo conoce la clasificación internacional de los hoteles por estrellas, por lo que, según nuestro bolsillo, escogeremos la que más nos convenga. Por lo general, los hoteles más céntricos acostumbran a tener la máxima clasificación, pero esto no significa que no podamos encontrar establecimientos de menos categoría muy bien situados, e incluso algunas veces compartiendo barrio con los más caros. Debemos saber que las categorías difieren de un país a otro, por lo que un hotel de tres estrellas en una zona puede ser muy superior (o inferior) al de otro lugar, y además, el precio de un hotel viene muchas veces condicionado no por su categoría –que también – sino por la ciudad donde se ubique.
  • Tipo de alojamiento: Es fundamental conocer a qué cliente está enfocado el establecimiento seleccionado. Si queremos pasar unos días de relax en una ciudad, quizá un hotel de negocios no será lo más recomendable, y mucho menos un hotel para gente joven. Del mismo modo, si viajamos con la familia y los niños a la playa, conviene asegurarnos de que el establecimiento dispone de piscina, entretenimiento familiar y un buen servicio de restaurante.
  • Tamaño del hotel: Es también un buen indicativo para saber el tipo de clientela que recibe. Si lo que buscamos es un fin de semana de tranquilidad, lo mejor será buscar un hotel de pocas habitaciones, tipo familiar, en el que recibiremos un trato más personalizado.
  • Complementos y servicios: Si la intención es hacer turismo y únicamente acercarse al hotel para dormir, probablemente no necesitaremos spa, ni piscina, ni gimnasio, ¿para qué vamos a pagar por unos servicios que no usaremos? Eso sí, si salimos al extranjero es mejor optar por un hotel con wi-fi gratuito para poder comunicarnos con la familia o consultar internet. También es esencial conocer el equipamiento de las habitaciones, si hay secador de pelo, plancha, nevera, etc. Si además vamos con niños pequeños, hay que asegurarse de que el hotel tiene los complementos que necesitan los peques: las cunas, tronas, etc. así podremos reducir un poco el equipaje.
  • Reservar en un “todo incluido”: Si optamos por este tipo de establecimiento hay que fijarse en algunos aspectos importantes y que difieren del resto de hoteles. En primer lugar, la ubicación. Los resorts acostumbran a situarse en lugares algo apartados de pueblos o atracciones turísticas, por lo que se hace indispensable tomar un autobús o un taxi hasta los puntos de interés cercanos. Este punto es importante si acostumbramos a movernos habitualmente para hacer turismo. Un segundo punto es conocer claramente qué significa “todo incluido” Debemos asegurarnos si incluye todos los restaurantes, las bebidas alcohólicas, los deportes acuáticos que se anuncien en el resort, o el posible autobús-lanzadera que pueda acercarnos a una localidad cercana. Por otro lado, según nuestras necesidades alimenticias, es conveniente conocer los diferentes tipos de restaurantes que ofrece el complejo, su comida, y si disponen de platos especiales en caso de ser vegetariano, celíaco o tener algún tipo de intolerancia o alergia.
  • Si se elige hotel por internet: Es una práctica cada vez más habitual, pero que no debe hacerse con prisas. Es del todo aconsejable que compares precios del mismo hotel en varias páginas web. Puede haber diferencias sustanciales, y ofertas que aparezcan publicadas en una página y no en otra. No te guíes únicamente por las críticas que escriben otros clientes: no todos tenemos los mismos gustos, y además, pueden haber sido filtradas, o borradas. Desconfía de las páginas que no se identifiquen claramente, con el nombre del hotel o la empresa intermediaria que gestiona las reservas, el número y características de las habitaciones y el precio de cada una de ellas. Lee bien la letra pequeña, donde se informa de cambios, anulaciones, etc. Y finalmente, por lo que respecta al pago, cerciórate de que se realiza a través de un sitio seguro, imprime la reserva y llévatela contigo de viaje.

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