Envejecer en movimiento, un derecho que debemos garantizar

Movilidad en los mayores y peligro en la carretera

Imagen: Elliott Brown

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo deja claro en su reciente informe sobre longevidad: en poco más de una década la esperanza de vida ha aumentado seis años en todo el mundo. Esta tendencia a vivir más se da también en España: según el Instituto Nacional de Estadística (INE), las mujeres españolas viven una media de 85,1 años y los hombres algo menos (79,4 años).

Traslados sobre todo a pie
Con una población cada vez más longeva, la importancia de garantizar una movilidad segura a la hora de desplazarse es fundamental. Pero… ¿cómo se mueven nuestros mayores? Tres de cada cuatro personas de más de 65 años lo hace andando, tal y como recoge el estudio “Envejecer en movimiento. Elementos demográficos para una movilidad sostenible en España”. Las personas que superan esta edad son, precisamente, las más vulnerables cuando van a pie: uno de cada dos peatones fallecidos en un accidente en los últimos años superaba los 65.

Cómo reducir el riesgo
Los problemas de movilidad que pueden surgir a medida que cumplimos años favorecen que sea más difícil subir o bajar escalones, cruzar la calle o sortear los obstáculos que pueden encontrarse en el camino (aceras estrechas, coches mal aparcados…). Evidentemente, tal y como se defiende en el estudio antes mencionado, las diferentes administraciones deberían hacerse cargo de la situación y garantizar infraestructuras realmente accesibles para todos. Mientras tanto, los siguientes consejos pueden reducir el riesgo de que los mayores sufran accidentes al desplazarse a pie por ciudades y pueblos.

  • Hay que cruzar siempre por el paso de peatones y, si no es posible, lo mejor es elegir un lugar iluminado y visible. No debe cruzarse la calle, por ejemplo, justo después de una curva en la carretera, y menos aún si es de noche.
  • Si se camina despacio es recomendable no cruzar el paso de cebra si el semáforo lleva ya un rato en verde (con el cambio de color la tendencia es a intentar forzar la marcha, con el riesgo de caídas que esto implica). Es mucho mejor esperar a que el semáforo se vuelva a poner en verde.
  • Si no hay semáforo, antes de cruzar debemos asegurarnos de que ningún vehículo se aproxima a una velocidad excesiva: siempre hay que mirar a ambos lados.
  • No seamos tímidos: pidamos ayuda. Un escalón para acceder al autobús o al tren demasiado alto, no estar seguro de cuál es la línea que debe coger… son situaciones comunes que otro pasajero puede ayudar a superar.

Y tú, ¿crees que las ciudades están preparadas para facilitar la movilidad a los mayores? Algunos testimonios comparten su experiencia en el siguiente vídeo:

Si crees que las calles o carreteras de tu población no son accesibles para todos, recuerda que puedes enviar tu reclamación a nuestro servicio Via Directa. El RACC se encargará de analizar el caso y trasladarlo a la administración pertinente para resolverlo.