¿Cómo nos movemos en tiempo de pandemia?

Un nuevo estudio del RACC ha analizado el cambio de hábitos en la movilidad de Barcelona y el área metropolitana a raíz de la covid-19, y ha identificado que un 30% de los ciudadanos han variado los trayectos que hacen por trabajo o estudios y que ahora prefieren ir andando, en bicicleta o en coche. El informe también revela que, como promedio, menos del 20% de los peatones utilizan los nuevos espacios para andar que se han habilitado en las calzadas de la ciudad.

La covid-19 lo ha alterado todo. También la manera de moverse de la gente. Por un lado, porque hay menos desplazamientos por la pérdida de puestos de trabajo, el incremento del teletrabajo y la limitación de los movimientos no imprescindibles; y, por otro lado, por motivos sanitarios y para poder garantizar la distancia física y extremar la higiene.

Las cifras son abrumadoras: en Barcelona se están realizando 1.125.000 desplazamientos menos que antes de la pandemia y muchos ciudadanos optan por utilizar medios de transporte individuales (ir andando, en bicicleta y en vehículo privado), mientras que el transporte público sufre una bajada significativa de usuarios.

Estas son algunas de las reveladoras conclusiones del amplio estudio realizado por el RACC, La movilidad en Barcelona en la nueva normalidad, que incluye 1.600 encuestas a ciudadanos residentes en el área metropolitana de Barcelona y más de 60.000 observaciones a personas que se desplazan en diferentes medios de transporte.

 

El transporte público, el más perjudicado

Que la crisis sanitaria lo ha parado todo lo demuestra el hecho de que la gente se mueve mucho menos por la ciudad: un 40% de los trabajadores ya no se desplazan cada día al trabajo, de los que un 20% teletrebajan y un 20% combinan trabajo presencial y teletrabajo.

El dato es revelador, ya que si antes de la pandemia se hacían 3,5 desplazamientos al día como promedio, ahora se hacen 2,6. Se va más andando (con un incremento del 24% al 34% dentro de la ciudad) y en coche (del 24% al 47%).

En Barcelona, un 30% de los ciudadanos admite que ha variado el medio de transporte que utiliza para ir a trabajar o estudiar. En el resto del área metropolitana lo ha hecho el 23%. Los efectos de la pandemia han ido en detrimento del transporte público: muchos ciudadanos han dejado de utilizarlo. En el interior de Barcelona, los usuarios del metro han disminuido del 42% al 27%, y los del bus, del 32% al 24%. En el resto del área metropolitana, el uso del metro ha caído del 30% al 20%, y el del bus, del 21% al 16%.

Necesidad de consenso

El RACC también ha hecho un trabajo de observación del comportamiento de los ciudadanos, tanto si van andando como en bicicleta, patinete, transporte público urbano o interurbano, coche o moto. Se ha focalizado en si se utilizan los nuevos espacios para peatones habilitados en las calzadas de algunas calles de Barcelona, y que forman parte del llamado urbanismo táctico. Y ha constatado que, como promedio, menos del 20% de los peatones utilizan estos espacios (con la excepción de la c. Girona) y que uno de cada tres coches y motos no respetan el límite de 30 km/h establecido para garantizar la seguridad de los usuarios más vulnerables.

La nueva normalidad ha comportado cambios que afectan a la calidad de vida, la economía y el medio ambiente, pero también ha abierto la puerta a nuevos retos que nos acerquen a una movilidad más segura y sostenible y que, a la vez, generen progreso económico. Es tiempo de pensar nuevos escenarios desde el consenso y en los que el papel de cada medio de transporte esté bien definido.

 

Fuente: Revista RACC

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