Corre sobre el agua, si te atreves

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¿Te estás preparando para la carrera atlética 10kmRACC por el Circuit de Catalunya? ¿Buscas inspiración para correr por las curvas de Montmeló el próximo 15 de diciembre? Pues toma nota de esta locura deportiva que nos llega desde Francia: les Foulées du Gois, una carrera atlética que supone todo un desafío. Son 4 km por un antiguo trazado que une la costa atlántica con laisla de Noirmoutier en el Pays de Loire, a la altura de Nantes. La singularidad de la prueba es que se inicia mientras sube la marea. Los corredores deben luchar contra el nivel del agua que crece sin parar. Los rezagados pronto se ven atrapados por el sobreesfuerzo que supone correr con el mar a la altura de las rodillas. Si tiran la toalla, acaban rescatados por las lanchas que siguen la prueba.

Para que veáis la dureza de la prueba, que se organiza cada verano desde 1987 (y para que no os quejéis tanto por la pendiente de la curva de la Caixa) os dejamos con un video de la edición 2013 de les Foulées du Gois, que acaba de celebrarse el 30 de junio. Los que sepáis francés, no os perdáis los comentarios del vencedor de la prueba, Abdellatif Metfaf…

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El Passage du Gois, trazado que acoge esta singular prueba deportiva, se construyó en el siglo XVIII y sólo se puede utilizar un par de veces al día cuando queda al descubierto con la marea baja. Al inicio del paso, unos paneles indican las horas de marea baja y advierten del peligro que representa adentrarse en coche o a pie mientras sube la marea. El recorrido está balizado con altos postes de madera por si alguien se ve sorprendido a mitad del camino por el nivel del mar.

Para evitar el aislamiento de la isla de Noirmoutier,un destino fantástico para unas vacaciones tranquilas,  se construyó en 1971 un puente permanente en el otro extremo de la isla, aunque muchos visitantes prefieren el antiguo paso por razones románticas. Los lugareños lo utilizan por interés gastronómico: cuando baja la marea, comienza la caza de las deliciosas almejas que el mar deja enterradas en la arena a ambos lados de la carretera.

Por Jordi Bastart / Lluís Falcón