Razones para tener en cuenta a los híbridos enchufables

Como señalábamos en Híbridos enchufables, la revolución de 2020, las ventas de híbridos enchufables o PHEV experimentaron en el último año un crecimiento espectacular en España. Miles de usuarios han empezado a disfrutar de las ventajas de esta tecnología, que permite contribuir activamente a una movilidad más sostenible sin apenas renunciar a las prestaciones de los motores de combustión.

Efectivamente, los PHEV han ganado terreno a los motores de gasolina y diésel, pero también a las principales opciones alternativas (eléctricos puros e híbridos no enchufables). Su irrupción añade una nueva opción de compra a los conductores, que disponen de un abanico enorme de opciones para escoger, en función de sus necesidades individuales.

Veamos hoy algunas de las diferencias de los PHEV en comparación con otras opciones del mercado…

BMW X2 PHEV

Autonomía eléctrica suficiente para la vida cotidiana

Empecemos por una de las barreras tradicionales para confiar en la movilidad eléctrica: la autonomía de las baterías. Es un punto que puede considerarse superado: la autonomía de los eléctricos puros ya supera los 200 km, mientras que la autonomía de los híbridos enchufables supera en buena parte de modelos los 60 km. Esa autonomía sería más que suficiente para afrontar las necesidades diarias de la mayoría de conductores. Según BMW, los recorridos diarios suelen estar muy por debajo de los 50 kilómetros, que se podrían afrontar sin problemas usando únicamente el motor eléctrico de un coche híbrido.

¿Cuál sería la ventaja de los híbridos? La combinación del motor eléctrico con el motor de combustión permitiría afrontar sin molestias un recorrido mayor de forma ocasional (vacaciones, viajes puntuales de negocio u otros desplazamientos puntuales) o inesperado (atender una urgencia), sin preocuparse por la autonomía.

Bajas emisiones: circulación sin limitaciones y acceso a ayudas

La autonomía eléctrica de los PHEV permite, por tanto, circular con cero emisiones en la gran mayoría de ocasiones. El uso mayoritario del motor eléctrico también supone circular sin contaminar acústicamente.

Por ello, los PHEV cuentan con la etiqueta 0 emisiones de la Dirección General de Tráfico. Esta clasificación les permite circular sin limitaciones en aquellas ciudades o regiones con restricciones por nivel de emisiones. Por la misma razón, se incluyen también en los planes de ayuda a la compra que ofrecen las administraciones para promover la movilidad eléctrica.

Otras ventajas serían la exención de impuesto de matriculación, bonificaciones en el impuesto de circulación, reducciones en tarifas de aparcamiento y peajes en función de la ciudad o comunidad, o tarifas especiales en la recarga.

Ahorro en combustible respecto a los gasolina y diésel

Aunque en la comparativa de precios de compra sigan resultando más caros que las opciones de gasolina y diésel, el ahorro económico en su uso cotidiano invita a sacar la calculadora para analizar el ahorro que puede acumularse a medio y largo plazo. En este punto, vale la pena echar un vistazo a la siguiente comparativa de BMW en distintos escenarios de uso:

Como se observa en la gráfica, el ahorro anual de los PHEV es significativo en todos los escenarios con relación a las opciones de gasolina, incluso en largas distancias frecuentes. Los diésel resultarían más económicos que los PHEV en este último escenario.

Facilidad y rapidez de recarga

Como indica su nombre, el motor eléctrico de un PHEV puede cargarse mediante un enchufe, un sistema Wallbox o un punto de carga público. Esta opción supone una diferencia importante sobre el motor eléctrico de los híbridos no enchufables, que se carga únicamente de la energía generada por el propio vehículo: en frenadas o desaceleraciones, o de la propia actividad del motor térmico.

En comparación a un eléctrico puro, la menor capacidad del motor eléctrico del PHEV permite cargarlo a mayor velocidad y a menor coste.

¿Y el precio? Calculadora en mano…

La variante del precio es complicada de analizar porque deben tenerse muchos factores en cuenta: el segmento de mercado del vehículo, las necesidades concretas de cada usuario, las ayudas a las que pueda accederse en el momento de compra, el coste del combustible… Habitualmente, en modelos de características similares, la opción de compra más asequible sería todavía la gasolina o diésel, seguida de la híbrida y, en último lugar, de la eléctrica pura.

Sin embargo, como decíamos anteriormente, más que nunca deben analizarse bien las necesidades concretas y comprar con visión a largo plazo. Además de tener siempre en mente la concienciación medioambiental.

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