¿Puede explotar un coche como en las películas?

Sin duda, las películas han ayudado a que tengamos una idea errónea de si es posible que un vehículo explote. Afortunadamente, la vida real no es como el cine de Hollywood, que tiene muy clara la espectacularidad de las explosiones de coche para incluirlas sus estrenos.

En la práctica, tendría que darse un conjunto de circunstancias tan improbable que es casi imposible que se pueda producir. En primer lugar, hay que recordar que la gasolina y el gasoil son combustibles líquidos, lo que hace que literalmente sea imposible que exploten.

Ahora bien, existe la posibilidad de que, aunque resulte también difícil, se pueda producir una deflagración. La definición del Diccionario de la RAE respecto a la deflagración es: “Dicho de una sustancia: arder súbitamente con llama y sin explosión”. Y en cambio la definición de explosión es: “Liberación brusca de una gran cantidad de energía, de origen térmico, químico o nuclear, encerrada en un volumen relativamente pequeño, la cual produce un incremento violento y rápido de la presión, con desprendimiento de calor, luz y gases. Va acompañada de estruendo y rotura violenta del recipiente que la contiene”

Es decir, que la propia definición de ambos términos nos lleva a la conclusión de que la deflagración de un coche es difícil pero puede darse la circunstancia, y en cambio la explosión sólo se podría dar de manera remota.

El peligro está en los gases

Los elementos realmente peligrosos son los gases que se evaporan del combustible. Si se  mezclan con el oxígeno del aire en unas proporciones concretas y se produce una chispa, entonces sí se puede dar una explosión.

En un espacio abierto eso no tiene por qué provocar problema alguno, pero donde sí se pueden acumular esos gases de manera peligrosa, y más si son en gran cantidad, es en el depósito. Justo por eso los depósitos de combustible desde hace décadas cuentan obligatoriamente con válvulas de seguridad, que impiden esa acumulación de gases.

Por si fuera poco, los fabricantes diseñan los vehículos de manera que el depósito se encuentre lejos de cualquier contacto con las zonas más calientes del coche, como  el tubo de escape, que podría actuar como una chispa.

Por ello, cuando seamos testigos de un accidente debemos ayudar a los afectados, tal como obliga la Ley, sin miedo a una explosión. Te dábamos algunos consejos sobre cómo hacerlo aquí.

Capítulo aparte son los coches que se mueven con Gas Natural, y sobre todo los que lo hacen con GLP, porque si se escapa el gas en un lugar cerrado y sin mucha ventilación, la acumulación de gas unida a una chispa, que puede producirse por ejemplo al encender un interruptor, sí que puede provocar una explosión.

Ya lo sabes, puedes conducir tranquilo ya que la posibilidad de explosión de un coche en caso de accidente es remotísima; y para mayor tranquilidad, asegura tu vehículo con el RACC: cubrimos hasta el último detalle.

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