¿Cómo se recicla un coche?

Los materiales con los que están fabricados hoy en día los coches ya cumplen la normativa de la UE que hace que las piezas puedan y deban reutilizarse o reciclarse casi en su totalidad, y eso que un coche tiene una gran cantidad de materiales diferentes. Pero el recambio total deberá esperar algún tiempo. ¿Se puede reciclar un coche?

La Ley aprobada por el Parlamento Europeo obligará a partir del año que viene a que se recicle el 95% de los componentes de cualquier coche. El objetivo final es que en la medida de lo posible ninguna parte del vehículo acabe en un vertedero, lo cual es ecológicamente ideal. Con todo, en España hay algunas diferencias por comunidades autónomas en la legislación vigente.

Hoy el reciclaje se acerca al 80%, pero la reutilización (es decir, usar la pieza tal cual nuevamente) es muy baja porcentualmente, ya que no llega al 5%. Reciclar un coche también dependería de su estado de conservación.

reciclar un coche

Reciclar un coche por partes, en función de los materiales

Lo que tiene mejor salida es el metal, porque puede encontrar fácilmente una nueva vida en diversas facetas industriales, como por ejemplo en la fabricación de electrodomésticos. Hay que tener en cuenta que del peso total del vehículo, el metal, sea férreo o no, es el 78%, la mayor parte acero.

Pero aún hay materiales como plásticos, textiles o espumas a los que no se les puede dar una nueva vida. Estamos hablando de miles de toneladas cada año, que algunos expertos proponen que de momento, a falta de encontrarles mejor vida, puedan tener un segundo uso, como por ejemplo servir de combustible en las plantas de fabricación de cemento, tal como se hace ya en algunos países.

Se empieza por los líquidos

El reciclaje se inicia con la retirada de todos los líquidos y cualquier elemento que sea susceptible de  convertirse en nocivo. Acaba con la fragmentación de las piezas metálicas una vez prensadas, para facilitar la reutilización de la mejor manera posible.

Los residuos a los que hay que prestar más atención son lógicamente los peligrosos. Entre estos podemos destacar: las baterías, el combustible, los filtros de aceite, los gases que puedan quedar del aire acondicionado y los líquidos tóxicos en general.

Como menos peligrosos se consideran: plásticos, metales, cables y conductores, el aluminio y metal en general, los cristales, los neumáticos o las fibras.

Obligatorio pasar por un centro autorizado

Hay que recordar que es obligatorio entregar el vehículo que damos de baja a un centro oficial (Centros Autorizados de Tratamiento de vehículos, CAT), que son de alguna manera los herederos de lo que se conocía como “desguaces”, que se han tenido que adaptar a las nuevas circunstancias.

España todavía tiene un parque móvil muy antiguo, y aún circulan miles de vehículos que al darse de baja necesitan un tratamiento especial. El Plan PIVE sin duda está ayudando a la renovación del parque, por lo que a medio plazo se convertirá en un excelente “agente medioambiental”.

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