Coche nuevo ¿con o sin rueda de recambio?

En los últimos tiempos, la mayoría de turismos del mercado salen sin rueda de repuesto y con diferentes alternativas en caso de pinchazo. Pero ¿es mejor llevarla o no?

Hay muchas razones del porqué los coches modernos no equipan rueda de recambio como se ha hecho tradicionalmente.

La rueda de recambio ha pasado de ser un elemento indispensable y obligatorio en un vehículo a desaparecer del fondo del maletero o los bajos del coche. Pero esto no es del todo cierto, ya que en caso de no equipar este elemento, las marcas están obligadas a ofrecer una alternativa para evitar la interrupción de la circulación del vehículo. De hecho, este aspecto viene tipificado en el Reglamento general de vehículos, en el anexo XII, artículo 1-C, donde se especifica qué accesorios y repuestos deben equipar:

“Una rueda completa de repuesto o de uso temporal, con las herramientas necesarias para el cambio de ruedas, o un sistema alternativo al cambio de las mismas que ofrezca suficientes garantías para la movilidad del vehículo. En estos casos se circulará respetando las limitaciones propias de cada alternativa.”

La omisión de alguno de estos elementos obligatorios puede acarrear multas de hasta 200 euros.

Pero, ¿qué ha hecho desaparecer las ruedas de recambio? En primer lugar, la mejora de las vías de circulación en las últimas décadas ha hecho descender drásticamente los pinchazos y reventones, ayudados en gran medida por la mejora de los componentes y la tecnología con los que son fabricados los neumáticos modernos. Por citar un ejemplo, donde antes una cámara de aire nos podía jugar una mala pasada, ahora los tubeless evitan dicho problema.

En segundo lugar, la completa red de asistencia como la que ofrece el Club RACC, hace que la reparación in situ o el traslado de un vehículo a un taller sea algo rápido y eficiente, con lo que se puede proseguir el viaje al destino planificado.

Para los fabricantes, integrar una rueda de repuesto como las que equipa el vehículo es cada vez un problema mayor, principalmente por espacio, peso y coste. La diferente medida que montan algunos modelos es otro de los problemas a tener en cuenta.

La necesidad de reducir peso para bajar unos gramos de emisiones de CO2, evitando en algunos casos el pago del impuesto de matriculación, es otro de los motivos. La ganancia de espacio en el maletero, donde se puede llegar a conseguir entre 70 o 80 litros más, es otra de las causas. Es en esta zona donde suelen ubicarse los tanques de gas, de AdBlue o incluso baterías en híbridos y eléctricos.

Las alternativas existentes a la rueda de repuesto tradicional son varias:

Rueda de galleta

Una quinta rueda puede llegar a pesar entre 20 y 40 kilos, con un precio de entre 40 y 150 euros. De ahí que años atrás surgieran las ruedas estrechas denominadas comúnmente de “galleta”, un complemento que nos permite circular a una velocidad reducida para poder completar el trayecto hasta un taller.

Dichas ruedas están creadas para realizar trayectos cortos a una velocidad no superior a los 80 km/h, a una distancia máxima de aproximadamente 200 km, según los fabricantes. Al ser de un ancho mínimo, la estabilidad y la frenada del vehículo se verán afectadas, así como el uso de elementos electrónicos como el ABS o el ESP, que pueden ver alterados los sensores de la rueda.

No están diseñadas para grandes esfuerzos y pueden llegar a dañar algunos componentes del vehículo –ejes, suspensión, rodamientos, etc.–, si se circula más de lo recomendado con ellas.

 

Kits antipinchazo

Los kits de reparación fueron una de las primeras alternativas a las ruedas de recambio. Estos kits inyectan una espuma por la válvula del neumático, sellando la zona del pinchazo, para posteriormente hincharlo con un compresor eléctrico conectado al mechero. No es una solución definitiva, ya que para evitar nuevos problemas es aconsejable que un mecánico selle el pinchazo definitivamente. Para ello deberá desmontar el neumático y limpiarlo, lo que supone un coste entre 15 y 30 €.

Este kit deja de ser efectivo en caso de reventón del neumático o en el hipotético caso de pinchar dos veces seguidas. Con un precio aproximado de 60 €, dichos kits hay que renovarlos cada cuatro o cinco años, según fabricante.

 

Run Flat y Seal

Los neumáticos Run Flat o los Seal son las últimas alternativas para evitar equipar rueda de repuesto o el kit antipinchazos alternativo.

La tecnología Run Flat es una solución en la que los flancos de los neumáticos vienen reforzados para poder circular a una velocidad no superior a los 80 km/h, para el traslado al taller. Para poderlos equipar, el vehículo debe estar dispuesto de un sistema TPMS de monitorización de la presión del aire, que pueda indicarnos la rueda dañada, ya que en la mayoría de casos el aspecto visual no permitirá saberlo. La circulación con un neumático Run Flat en mal estado suele deteriorar la parte interior de este, que en algunos supuestos obligan a la sustitución del neumático por seguridad.

Los Seal son otra alternativa. Este sistema viene provisto de una capa viscosa por debajo de la banda de rodadura, que en el momento de la extracción del elemento perforador tapa la fuga, evitando la perdida de presión. La tecnología Seal es adecuada para cualquier tipo de vehículo, ya que no necesita de un sistema TPMS o de llantas especiales.

 

Como conclusión, podemos extraer que una rueda de recambio de la misma medida a las equipadas en el vehículo es siempre la mejor opción para seguir circulando. El resto son soluciones temporales y no siempre servirán para poder llegar a nuestro destino sin alguna que otra molestia, aunque deberemos cerciorarnos que esta tenga siempre la presión necesaria para, en caso de necesidad, poder usarla sin problemas.

En el caso de algunos vehículos nuevos, existe la posibilidad de pedir la rueda de recambio como opción, ya sea de galleta o igual que las que monta de origen, aunque esta es una opción cada vez más en desuso por las causas explicadas anteriormente.

Obviamente hay que tener en cuenta que deberemos llevar siempre los neumáticos de nuestro vehículo en buen estado, revisando las presiones correctas diariamente, así como los testigos de desgaste y una correcta alineación para evitar deformaciones, ruidos, temblores y desgastes innecesarios.

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