Cinco soluciones para reducir los riesgos del ángulo muerto en el coche

Por razones puramente naturales —la visión humana no cubre todas las direcciones—, al sentarnos al volante de un vehículo tenemos un ángulo muerto de visión que, en determinados casos, puede comportar situaciones de gran riesgo.

El ángulo muerto es una zona lateral del vehículo en la que el conductor no tiene visión mediante ningún espejo retrovisor, ni el interior ni los laterales. En el momento de cambiar de carril no es posible ver al vehículo que circula en ese punto muerto, por lo que pueden producirse choques laterales de gravedad. Como se observa en los vídeos, el mayor riesgo se da entre vehículos de dimensiones muy distintas, pero también existe entre vehículos del mismo tamaño.

ángulo muerto

A pesar de la dificultad de cubrir ese ángulo muerto, existen soluciones diversas para intentar minimizar el riesgo:

1. Ajustar correctamente los retrovisores
Según recuerda la Dirección General de Tráfico, deben ajustarse con el vehículo parado y en terreno llano, y con el conductor colocado en su posición habitual:

  • El retrovisor interior debe centrarse con la luneta trasera, de modo que cubra todo ese campo de visión.
  • Los retrovisores laterales deben ajustarse justo hasta el momento en que deje de verse la carrocería del propio coche.

2. Girar la cabeza o mirar por el rabillo del ojo (¡con precaución!)

El ángulo muerto nos impide ver los vehículos que circulan en paralelo a nosotros, por lo que en la mayoría de casos puede bastar con gestos tan sencillos como girar la cabeza o mirar por el rabillo del ojo para comprobar que no hay ningún vehículo en ese punto. Son gestos que deben realizarse rápidamente y sin variar la dirección del vehículo.

3. Señalizar los movimientos con antelación
Usar adecuadamente los intermitentes y permanecer atento al entorno —de nuevo, ¡cuidado con las distracciones!— ayudan a prevenir el choque. Si se señalizan los movimientos con antelación, los conductores que nos rodean extremarán también su precaución.

4. Evitar situarse en el ángulo muerto
Otra solución de sentido común… Como conductores, sabemos que existe un ángulo muerto de visión: además de señalizar los movimientos, hay que evitar circular en ese punto más tiempo que el necesario para realizar la maniobra. Atención especial a los motoristas: la posibilidad que ofrece la moto de moverse con mayor agilidad o la circulación en zigzag suponen también mayor riesgo de no ser vistos.

5. ¡Las tecnologías de ayuda a la conducción!
La mayoría de los principales fabricantes de vehículos ya ofrecen la opción de instalar sistemas de información del ángulo muerto, con un funcionamiento similar: cuando un vehículo circula por el ángulo muerto, el sistema avisa mediante una señal visual y/o acústica. El RACC ya la señaló cinco años atrás como una de las tecnologías eSafety más destacadas.

Volvo fue pionero en su instalación en un turismo en 2004 y hoy ya es un sistema bastante generalizado y que incorpora nuevos avances en combinación con otras tecnologías de seguridad activa: en algunos casos, el sistema actúa sobre los frenos y corrige la posición del vehículo para evitar el choque.

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