¿Sabes qué tipo de casco necesitas para tu moto?

Pieza clave para el motociclista, la elección de un buen casco puede salvarnos la vida.

Tipos de cascos, materiales y decoraciones

Hoy en día, el uso obligatorio del casco está implementado al 100% y pocos son los motociclistas que no lo usan, siendo, por suerte, pocas las excepciones que rompen la regla.

Aun así, según datos de la DGT, en 2018 hubo 211 muertos en accidente de moto, de los cuales siete no llevaban casco. En el caso de los ciclomotores fueron cinco los fallecidos de un total de 30. Cómo decíamos en el anterior post sobre la equipación en moto, el 80% de los motoristas circulan con deficiencias en su equipamiento.

De uso obligatorio desde 1992 –la anterior normativa de 1982 tenía diferentes excepciones–, el casco es el elemento más característico del motorista. Hoy en día existen diferentes modelos, de diferentes materiales y con todo tipo de decoraciones, por lo que no existe ninguna excusa para no usarlo. Por increíble que pueda parecer, hace unos años un buen número de motoristas no lo usaban por motivos como no pasar calor o no despeinarse.

Como en el caso del cinturón de seguridad en los coches, el uso del casco se ha generalizado en las últimas décadas y ha pasado a ser un elemento sin el cual la gran mayoría no usaríamos una moto.

Según explica la Organización Mundial de la Salud, un buen casco es capaz de reducir en un 50% la muerte por golpe en la cabeza. Un 80% de los fallecidos sobre dos ruedas en carretera lo son por golpe en la cabeza.

La función del casco, pues, es la de evitar golpes directos y amortiguar el impacto, por lo que escoger bien la talla nos evitará sorpresas, puesto que según ANESDOR (Asociación Nacional de Empresas del Sector de Dos Ruedas), en el 20% de los accidentes el casco sale disparado por no llevarlo bien abrochado o no equipar la talla adecuada.

Cascos integrales, los más seguros de todos

De entre los diferentes tipos encontramos el integral, el más seguro de todos, que es aquel que nos protege toda la cabeza. Pueden estar fabricados en distintos materiales como policarbonato, kevlar, fibra de carbono o de vidrio. Quizás en las épocas de calor sean los más incómodos –a pesar de que a menudo la ventilación lo evita–, pero son los únicos que protegen a la perfección. En esta variante podemos englobar los cascos off-road o los trail, que a pesar de tener distinta forma –adaptada a su uso–, también ofrecen protección maxilar.

Off-Road

Existen también los cascos tipos jet, que son aquellos abiertos por delante y que no protegen la cara totalmente –cubierta normalmente por la visera–, pero con la ventaja de ser más frescos en verano. En esta categoría podríamos englobar los tipos trial, cascos abiertos por delante –en este caso sin visera en la cara– y usados en este deporte de montaña para el cual fueron creados.

Cascos modulares

A pesar de haberse extendido mucho su uso en los últimos años, la falta de elementos de protección no los hace muy recomendables para todo lo que no sea el trial.

Los modulares son cascos integrales a los que se les abre la parte delantera de la calota. Tienen la seguridad de los integrales y la ventaja de los jet, a pesar de que a menudo el peso los hace más incómodos.

Diferentes tipos de fijaciones

En el caso de cualquier casco existen diferentes tipos de fijaciones. Las dos más comunes son las de correa y las de cierre. Pese a ser más cómodas y rápidas las de cierre, estas son menos recomendables, ya que en caso de accidente el plástico puede romperse y hacer saltar el casco, mientras que las de correa –las usadas en competición- difícilmente se romperán.

Sea cual sea el casco que elijamos, debe cumplir con las homologaciones europeas pertinentes.

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