Vuelta al trabajo: ¿te pasas a la bici?

Septiembre es mes de vuelta al trabajo o a los estudios pero también de plantearse cambios en los hábitos cotidianos y objetivos para el nuevo curso. Estudiar idiomas, apuntarse (o volver) al gimnasio, empezar una dieta, controlar los gastos familiares, mantener la habitación más ordenada o, por qué no, convertir la bici en nuestro medio de transporte cotidiano. ¿Vas al trabajo en bici?

Basta con pasear por algunas de las principales ciudades españolas para constatar el crecimiento del uso de la bicicleta en los últimos años, impulsada en buena medida por los servicios de uso compartido, de evidente éxito en Barcelona, Sevilla o Vitoria-Gasteiz, entre otras ciudades. Un estudio realizado por el RACC pocos meses atrás respondía a la duda “La bici, ¿un medio de transporte con futuro?” con un mayoritario “sí”. La encuesta recogía también que el uso más extendido de la bicicleta es por “movilidad obligada”; es decir, en desplazamientos a los centros de trabajo o estudios. Esa es, seguramente, la principal revolución de esta nueva época dorada de la bici: de un medio de transporte relacionado con el ocio o el deporte a una alternativa válida y efectiva para los desplazamientos cotidianos.

al trabajo en bici

Parece que nadie discute que la bici es el vehículo más ecológico, económico y saludable para moverse cotidianamente por la ciudad. Aunque queda camino por recorrer, la mayoría de ayuntamientos parecen haber asumido esta nueva realidad y promueven su uso mediante la instalación de zonas de aparcamiento, la creación de carriles bici o los cambios en la normativa sobre el transporte de la bici en las redes de autobuses o metros.

Cinco consejos básicos para novatos

Más allá de la suscripción a un sistema de bici compartida -varía en cada ciudad- o de la elección de una bici de compra -podéis consultar este post sobre la oferta de bicis urbanas-, vale la pena repasar algunos aspectos importantes a tener en cuenta antes de empezar a usar la bici en el día a día:

1. Practicar en un entorno seguro: si estamos desentrenados, conviene poner al día nuestra habilidad sobre la bici antes de empezar a compartir calle con coches, motos o autobuses. Deberemos practicar cómo girar, usar los frenos, esquivar obstáculos, mantener el control del manillar, etc. Cogeremos práctica y conoceremos también si estamos físicamente preparados.

2. Estudiar la ruta durante el fin de semana antes de “enfrentarse” al tráfico urbano. Podemos dedicar a ello un sábado o domingo, cuando suele bajar la densidad de tráfico y observaremos con mayor detalle las características de cada calle (cruces, semáforos, obstáculos, etc.). Si es posible, se recomienda optar por calles tranquilas o equipadas con carriles bicis, evitando las vías principales y las cuestas. También podremos calcular los kilómetros a recorrer y el tiempo que necesitaremos.

3. Asegurar un lugar de aparcamiento: ya sea en la misma calle -siguiendo las normas básicas de seguridad para no molestar al resto de usuarios y evitar los hurtos- como en algún lugar de la oficina, el colegio o la universidad.

4. Elegir una vestimenta adecuada, según si hay posibilidad o no de ducharse y cambiarse en el trabajo. Si no es posible, evitar ir demasiado abrigado para no sudar en exceso, una de los principales desventajas que aparentemente tiene el uso cotidiano de la bici. Podremos contrarrestarlo con un ritmo tranquilo y usando ropa que transpire bien. Y adaptar, claro, la vestimenta a las condiciones meteorológicas.

5. Circular, siempre, con seguridad: los ciclistas deben cumplir, como cualquier otro usuario, las normas básicas (señales, semáforos, consumo de drogas y alcohol, uso de auriculares, señalización de los movimientos, visibilidad, etc.) y la normativa específica de cada ciudad. El casco en ciudad solo es obligatorio para los menores de 16 años, pero se recomienda para todos los usuarios por razones evidentes. Como prevención, vale la pena echar un vistazo a los accidentes de ciclistas más habituales en ciudad.

La nueva generación de la movilidad urbana
Ya podemos afirmar sin riesgo a equivocarnos que la bicicleta ha venido para quedarse y no se trata de una moda pasajera. Como ejemplo, dos noticias que pueden llegar a definir su futuro. Por un lado, la evolución de los sistemas de uso compartido con la llegada de las bicicletas eléctricas: el Bicing barcelonés ha anunciado su proyecto piloto y el BiciMAD de Madrid ya las ha integrado. Por otro lado, la prueba piloto del Gobierno francés, que paga hasta 40 euros al mes por ir al trabajo en bici.

A este ritmo, ¿llegará la bici a zamparse al coche? Así lo augura esta ilustración que recoge el Flickr de la Federación Europea de Ciclistas

ilustración Federación Europea de Ciclistas

Foto: Federation European Cyclists’

Todo, como suele suceder, es una cuestión de equilibrio y cada medio de transporte tiene su uso y espacio adecuado. A lo que no debemos renunciar nunca es a la seguridad. Por ello, el carné de socio del RACC incluye un servicio gratuito de asistencia mecánica 24 horas para bicicletas y un seguro de responsabilidad civil de 30.000 €. Más información en este enlace.

No hay respuestas