Los autos locos de McLaren, por Senna y Prost

Gran Premio Japón F1La historia de la F1 recoge, más allá de los episodios recientes entre Alonso y Hamilton magnificados por una afición alimentada por la prensa local de cada país, numerosos conflictos, también rivalidades. Algo que en realidad es intrínseco al deporte automovilístico, a la competición. Y que es lo que la hace atractiva desde sus inicios.

Vivimos esta temporada una rivalidad entre dos pilotos de un mismo equipo, Rosberg y Hamilton. Mercedes aspira tras años de inversión, después de quedarse con BrawnGP, a conseguir un título de constructores con un equipo a su nombre, como en los años cincuenta. No olvidemos que ese es un objetivo claro siempre de una marca que se involucre en la F1. Es un tema que da para mucho, y en otro post explicaremos los contrastes de los personajes involucrados en este escenario como Niki Lauda o Toto Wolff o cómo otras marcas fracasaron a pesar de inversiones millonarias.

¿Quién será campeón en Japón? ¿Qué nuevo episodio de la rivalidad Rosberg-Hamilton podremos ver? Este fin de semana, entre el 3 y el 5 de octubre, la respuesta. Hasta ese momento, os contamos cómo fue una de las mayores rivalidades que se han producido en la F1: la de Alain Prost y Ayrton Senna.

Una rivalidad épica: Prost y Senna

Este próximo fin de semana, del 3 al 5 de octubre se celebrará el Gran Premio del Japón, en la pista de Suzuka, donde se vivieron dos episodios épicos de rivalidad a finales de los años ochenta, no solo entre pilotos, también entre la prensa francesa, brasileña e inglesa. Añadan las respectivas aficiones, un toque de mando presidencialista, mayor audiencias en la tv, y obtenemos la sonrisa de Bernie aún más amplia.

Foto: Instituto Ayrton Senna

Nos remontamos a la temporada 1989. Ayrton Senna y Alain Prost llevaban dos años de rivalidad continuada en el seno de equipo McLaren. Ron Dennis gestionaba a su manera el conflicto con el único interés de conseguir un nuevo título ante la atenta mirada de los dirigentes de Honda. El honor, la obediencia, el respeto entre rivales, algo tan intrínseco en la cultura japonesa se haría añicos por dos veces.

Se llegaba a Suzuka con Prost líder con 16 puntos de ventaja sobre Senna. El brasileño intentó adelantar a Prost, éste no cedió, se tocaron y ambos quedaron en la puzolana o grava de la escapatoria. Senna pudo seguir pero Prost no. Ganó el brasileño. Entonces empezó el rumor: Senna seria excluido por saltarse la chicane. Jean Marie Balestre, presidente de la entonces FISA deseaba un campeón francés y la prensa brasileña presionaba para volver a ver a su ídolo campeón. Finalmente los comisarios de la FISA decidieron penalizar a Senna. Prost era campeón.

Al año siguiente Alain Prost se pasó a Ferrari y  le llegó el turno a Senna de vengarse del francés, en el mismo Suzuka. Senna era líder del campeonato, consiguió la pole pero la luz de la venganza se encendió de nuevo, porque Balestre le negó cambiar de lado en la parrilla de salida al argumentar el brasileño que su posición le perjudicaba. Ya en carrera, Senna colisionó por detrás con el Ferrari de Prost. Acabaron los dos fuera y Senna era automáticamente campeón. Ron Dennis volvió a sonreir.

Que Senna pensó más en Balestre que en Prost al llevar a cabo esta acción lo confirma el hecho de que cuando el piloto francés se retiró, y ante la inminente presión de una nueva generación de jóvenes pilotos como Schumacher, el brasileño confesó que “le encontraba a faltar”. Imola un 1 de mayo se nos llevó para siempre la verdad.

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