Canadá F1: La isla de las sorpresas

WRi2

WRi2

Situado sobre una isla artificial, el circuito urbano Gilles Villeneuve está considerada una pista de “stop and go”, tantos son los momentos de acelerar a tope como los de frenar al máximo. Los puntos de frenada están muy próximos unos de otros y en consecuencia los frenos y las pastillas están siempre al máximo de temperatura, sin poder refrigerase del todo por las pocas rectas.

Para Nico Rosberg, reciente vencedor en Mónaco, “es un trazado difícil para pilotar por la baja carga aerodinámica en sus rectas y será duro para los neumáticos”. El punto más delicado para frenar es antes de la horquilla, en la curva 10, conocida como “el alfiler”. Se llega en sexta a casi 300 km/h para pasar a 65 km/h en primera, frenando en 2’62 segundos en una distancia de 112 metros. Pista lenta, poco rodada, con un asfalto suave y sin restos de goma. Es tradicionalmente una pista sorprendente, sus muros de cemento e inexistentes escapatorias no perdonan el más mínimo error.

Olivier Panis acabó con las piernas rotas en 1997 y Robert Kubica sufrió en el 2007 un accidente escalofriante del que salió indemne gracias a los avances de seguridad introducidos por la FIA (Hans, célula de supervivencia) y, sorpresa, ganó el GP al año siguiente… Pero sin duda la carrera más recordada es la del 2011, interrumpida por la lluvia y que es la más larga de la historia de la F1: 4 horas y 4 minutos.

Más información deportiva en RACC Motor Sport.