Un siglo de exámenes de conducir, ¿recuerdas el tuyo?

La obtención del permiso de conducir es uno de aquellos momentos vitales que se suelen recordar con más o menos satisfacción en función del esfuerzo invertido y del resultado conseguido. Aquellos que lo lograron “a la primera” suelen mirar con cariñoso aire de superioridad a los que necesitaron “subir” más de una, de dos, de tres o de (muchas) más veces.

La historia de la evolución de la formación de conductores es también un pequeño repaso a la historia de los reglamentos de conducir en España.

El primer reglamento, el primer carné

Según coinciden diversas fuentes, el primer examen de conducir de la historia se realizó en 1893 en París. Ante el auge de esta industria que transformaría el entorno urbano, la capital francesa fue la primera ciudad del mundo que exigió un permiso de circulación para poder conducir automóviles o motocicletas.

En España, según recoge la DGT, la primera normativa sobre tráfico data de 1900. Fue el “Reglamento para el Servicio de Coches Automóviles por las Carreteras del Estado”, que limitaba la velocidad de circulación a 28 Km/h en carretera y 15 km/h en ciudad y obligaba a matricular los vehículos. Según parece, el permiso de conducir lo otorgaba el gobernador de la provincia, tras un examen realizado por una persona designado por él.

 

primeras autoescuelas

Foto: Clases de conducir en El Retiro de Madrid

La primera autoescuela en España

Se desconoce con exactitud cuál fue la primera autoescuela en España. Como recoge el recomendable blog Historias de las autoescuelas, a lo largo de la primera década del siglo XX surgieron diversas escuelas de “chauffeurs” (chóferes) en Madrid y Barcelona. La posesión de un vehículo estaba limitada entonces a las clases adineradas que disponían de chóferes a su servicio. Entre los pioneros, el industrial Paco Abadal, que tenía un taller de venta y reparación de vehículos en Barcelona; Ramón Roca, que impartía un curso de tres meses en su escuela de Madrid; o la misma firma Hispano-Suiza.

Entre las que siguen en funcionamiento, la autoescuela más antigua parece ser la Autoescuela Barcelona de Bilbao. Fue fundada en 1912 por Martín Barcelona y las primeras clases se dieron al volante de un coche marca Charron.

Las autoescuelas del RACC, pioneras en la formación 2.0

La actividad de las autoescuelas no se regularizó hasta mucho tiempo después, en 1969. Hasta entonces, todo aquel que quisiera impartir un curso de formación debía dirigir una solicitud al departamento de Industria, que aprobaba también el reglamento que regiría la formación. Diez años antes había nacido la DGT, en respuesta al extraordinario incremento del número de vehículos y ciudadanos con permiso de conducción. La formación del conductor ha ido evolucionando con el paso de las décadas. Pese a todo, hasta finales del siglo XX no cambió demasiado el aspecto de las aulas y el sistema de formación, vinculado normalmente a un libro que había que leer y leer. El siglo XXI trajo por un lado el permiso de conducir por puntos, aplicado en 2006, y la irrupción en las aulas de las autoescuelas de herramientas tecnológicas cada vez más sofisticadas. Hoy, las pantallas táctiles, las pizarras electrónicas y los cursos on-line sustituyen al clásico libro. En esta generación de nuevos conductores, las Autoescuelas del RACC han sido pioneras en la introducción de nuevos sistemas pero también en el desarrollo de un método destinado no solo a conseguir el carné sino a formar a “buenos conductores”.

Àlex Márquez autoescuela

Foto: El piloto Àlex Márquez, en una Autoescuela RACC

Lo que menos ha cambiado es la obligación de sentarse al volante y, en circuito o frente al tráfico, aprender a desenvolverse. Deseamos a todos mejor suerte que esta desafortunada conductora coreana que tardó exactamente siete segundos en suspender su examen práctico…

Por cierto, ¡yo lo aprobé todo a la primera! ¿Y tú?