RutaRACC: Girona

Probamos el nuevo Ford Puma en la ciudad de Girona, la capital de provincia más norteña de Catalunya.

Ford Puma

Ford Puma

Tal vez la nomenclatura de Ford Puma evoque en las mentes de los más entendidos la forma de un deportivo cupé de pequeño tamaño que llegó al mercado a mediados de los 90 y que rivalizó con el Opel Tigra. Aquel Puma formó parte de lo que en Ford se denominó new edge, un estilo que compartió por aquel entonces con el recién estrenado Focus y con el Ka, modelos que renovaron por completo la imagen de la marca. El Puma se sirvió de la base del Fiesta para luchar con el Tigra –derivado a su vez del Corsa– en el segmento B de deportivos pequeños. Un mercado que desapareció pocos años después, reconvirtiendo los pequeños cupés en descapotables.

Como pasa con otros cupés de los noventa –un caso parecido es el del Eclipse–, la marca de Michigan ha rescatado la nomenclatura para crear un pequeño crossover con la plataforma B3, usada entre otros por el Fiesta, siendo una de las pocas coincidencias con el primer modelo.

Para el lanzamiento de este modelo, Ford no ha vuelto a recurrir a un valor seguro como Steve McQueen y la película Bullit como hizo con el primero, pero sí que ha resaltado el carácter deportivo de este pequeño modelo, eminentemente urbano y que hemos creído ideal para descubrir la ciudad de Girona.

La ciudad

Girona, datada de la época de los íberos, tomó importancia durante el tiempo del Imperio romano porque mantenía unas buenas conexiones con Ampurias, y destacó años después de la caída del Imperio, gracias a la ruralización posterior.

Desde entonces, la ciudad, actualmente de unos 100.000 habitantes, no ha hecho más que crecer para convertirse en uno de los referentes urbanos de Catalunya.

Como recomendamos en todas las rutas urbanas –y como hicimos con anterioridad en la ruta por Barcelona–, podemos dejar el coche en los aparcamientos habilitados y evitar así nuestra contribución a la polución diaria. Para ello siempre podemos utilizar la aplicación gratuita CityTrips disponible para Android e iOS, con la que cada usuario podrá elegir cómo seguir el camino, ya sea con servicio de carsharing (Avancar, Bluemove, Drivy o SocialCar), motosharing (eCooltra, Ioscoot, Muving o Yugo), en bicicleta (Bicing, BicingE, Donkey Republic) o, simplemente, con el transporte público tradicional.

En el caso de la capital gerundense tenemos la opción de aparcar junto a la zona del casco antiguo, en algunos aparcamientos públicos de la zona situada entre el Parc de la Devesa y la rotonda del Pont de Pedret. La visita a la zona del casco antiguo está vetada a vehículos que no posean el distintivo correspondiente, por lo que no podremos acceder libremente por sus calles.

La Leona

Habiendo estacionado nuestro Puma, nos dirigimos a la zona del Pont de Sant Feliu, por donde cruzaremos el río Onyar para llegar a los primeros monumentos de la zona antigua. Allí nos espera la Leona, una escultura datada del siglo XII –aunque la actual es una copia de 1995– que, según reza el dicho, “no puede ser vecino de Girona quien no dé un beso en el culo de la Leona” o “solo volverás a Girona si le has dado un beso al culo de la Leona”, un ritual que aún hoy día sigue vigente.

La Leona

Basílica de San Félix

A su lado, el primer gran monumento es la basílica de San Félix, cuyas primeras construcciones datan de las épocas paleocristiana y visigótica, y se convirtió en mezquita durante la época de ocupación musulmana. El actual edificio fue construido a partir del siglo XIV, sobre la antigua iglesia románica de la que se conserva la planta (siglo XII), derivando en estilo gótico y barroco. Su principal atractivo son los ocho sarcófagos romanos de los siglos III y IV. Esta edificación perdió importancia después de la construcción de la catedral.

Baños Árabes

Los Baños Árabes serán nuestra siguiente parada, construidos en el 1194 imitando la estructura de los edificios musulmanes. El local funcionó hasta el siglo XV, cuando pasó a tener un uso privado. En 1617 se instaló un convento de capuchinas que lo usaron como despensa, lavandería y cocina, y volvieron a la titularidad pública en 1929, cuando fueron restaurados. El término Baños Árabes se popularizó durante el siglo XIX, ya que el edificio nunca fue regentado por estos.

Justo detrás de este espacio encontramos la plaza de los Jurats, otro lugar para visitar y con acceso a los Jardines de la Francesa, antigua ubicación del cementerio medieval y que hereda el nombre de Madame Matieu, última propietaria de la zona. En la propiedad existió una torre Magdala –derruida en 1970– idéntica a la construida en el pueblo francés de Rennes-le-Chateau, envuelta de leyendas de la supuesta descendencia de Cristo y la dinastía merovingia. De hecho, una línea imaginaria que uniera las dos ubicaciones pasaría por la cima del Canigó, montaña no exenta de leyendas y misterios. En el citado jardín tenemos el inicio de la muralla norte, una fortificación que se empezó a construir en el siglo I por los romanos, fue ampliada por los carolingios y reconstruida posteriormente en el siglo XIV.

Baños Árabes

La catedral

De aquí llegamos a la catedral de Santa María, construida entre los siglos XI y XVIII con su conocida fachada barroca, datada de 1730 y que corona un total de 90 escalones distribuidos en tres tramos. La construcción está situada en el punto más alto de la ciudad y posee la nave gótica más ancha del mundo, con 22,98 metros. A su lado, el claustro románico del siglo XII, cuyo conjunto es visitable.

En toda esta zona se rodó la serie televisiva Juego de tronos, que eligió el centro histórico de la ciudad de Girona como plató gracias a la buena conservación de sus calles y edificios, dándole a este núcleo un nuevo impulso en los últimos tiempos.

Catedral de Girona

El Call y los museos

Una vez visitados los grandes monumentos, podremos perdernos por las callejuelas del Call judío, donde podremos visitar el Museo de Historia de los Judíos, el Museo de Arte, el de Historia de Girona o el de Arqueología.

Museo de arqueología

El Onyar

Desde el puente Eiffel sobre el río Onyar, una estructura de hierro diseñada en 1877 por Gustave Eiffel, autor diez años después de la torre Eiffel de París, podemos observar la casa Masó, donde nació el arquitecto Rafael Masó y la única de las casas del río abierta al público.

Al otro lado del río, en la zona más moderna, la plaza de la Independencia siempre es buen lugar para hacer un alto en el camino y tomar un café con tranquilidad, antes de visitar el Museo del Cine o descubrir la zona del Eixample, núcleo de la vida diaria de la ciudad.

El Onyar y el puente Eiffel

Tecnología mHEV

Nuestro felino, con motor 1.0 de 125 cv eco-boost, está equipado con tecnología híbrida mHEV, un sistema que proporciona apoyo adicional al motor de gasolina cuando este lo requiere, reduciendo emisiones y consumo. Este tipo de vehículo no necesita ser conectado a una fuente de alimentación externa, recargándose automáticamente gracias al uso de la energía durante la frenada.

Estas características y su compacto tamaño hacen del Puma el vehículo ideal para callejear por ciudad, que tendremos que cruzar para conseguir una de las mejores vistas panorámicas de Girona. Para ello nos dirigiremos hacia la torre de Alfonso XII, una antigua fortificación situada en la montaña aledaña, construida en 1874, desde donde podremos admirar gran parte de la ciudad, así como la torre de telecomunicaciones de la zona de Les Pedreres.

Panorámica de Girona

Ficha de la ruta

SalidaGirona
DestinoGirona
Distancia5 km
Tiempo3 h. (caminando)
DificultadFácil
Gasto en combustible1 € (coste estimado)
Datos técnicosFord Puma
EtiquetaEtiqueta C

 

Mapa de la ruta completa

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La ruta en imágenes

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