Ruta pirenaica: de Ripoll a Beget

Tags:,

Aprovechamos que es otoño y aún no ha llegado el frío invernal para descubrir la parte más septentrional de Cataluña, en una ruta de monasterios y naturaleza.

Una de las múltiples facetas de los Pirineos, además del esquí y el turismo de alta montaña, es la cultura milenaria de las construcciones que aún se encuentran en pie por todo su paisaje. Una cuna del románico catalán, en muchos casos desconocido. Para realizar esta ruta escogemos un Peugeot 308 1.5 HDI Blue Allure de 130cv, un vehículo que se adapta muy bien a las carreteras estrechas, del tamaño de un hatchback y con suficiente amplitud interior como para viajar cinco adultos cómodamente.

Iniciamos el recorrido en Ripoll, donde el río Fesser riega con sus aguas el Ter. Situada en el punto más nororiental de la provincia de Girona, esta villa de algo más de 10.000 habitantes se formó alrededor del monasterio de Santa María, un importante centro religioso que, según las crónicas, fue creado el 880 dC por Wifredo el Velloso, construido sobre otro de raíces visigóticas (589) destruido por los árabes.

El monasterio es uno de los más destacables exponentes del románico catalán y su portal constituye una de las imágenes más icónicas de la Cataluña actual. Santa María, donde fueron enterrados los condes de Besalú y Barcelona, se convirtió en un importante scriptorium en la edad media, comparable a las abadías francesas de Saint-Benoît-sur-Loire (Fleury), Saint Denis en París o Montecassino en Italia.

Wifredo el Velloso consiguió la reconquista de las tierras del valle de Ripoll y la Plana de Vic (878-881), y dejó a su hijo Radulfo como encargado del monasterio. Poco tiempo después crearía el monasterio de Sant Joan de les Abadesses para hacer lo mismo con su hija Emma.

Con varias ampliaciones a lo largo del tiempo, Santa María llegó a disponer de un gran conjunto arquitectónico, del que destaca el pórtico del siglo XI con pasajes de la biblia. El claustro es uno de los pocos románicos de doble planta. Principal centro religioso en Cataluña hasta el siglo XV, el monasterio fue destruido tras la exclaustración de 1835 y no fue reconstruido hasta 1886, lo que cambió por completo el aspecto de la edificación.

Aparte de Santa María y todo su recinto, en Ripoll también encontramos la Farga Palau, una de las escasas fraguas catalanas que aún se conservan, que había abastecido la zona norte de Cataluña y los valles próximos. La villa fue uno de los centros siderúrgicos más importantes de Cataluña, especializado en la fabricación de armas y llaves.

Salimos de Ripoll por la N-260, en dirección norte hacia Sant Joan de les Abadesses. Al borde del Ter, en esta población de 3.300 habitantes aún podemos contemplar el Puente Viejo sobre el arroyo de Arcamala, la iglesia de Sant Pol, el Palacio de la Abadía, la ciudad vieja o el monasterio creado por Wifredo el Velloso para su hija: el monasterio de Sant Joan de les Abadesses.

Este monasterio fue fundado en 887 y hasta 945 fue el único femenino de Cataluña. Arquitectos de renombre como Puig i Cadafalch y Duran i Reynals fueron los encargados de restaurarlo (1948-63) y devolver el edificio a la estética primitiva de 1428.

Desde la N-260 enlazamos con la C-38 para llegar a Camprodon, que históricamente ha sido un centro de entrada para la conquista, la quema y el saqueo desde el lado francés. En el siglo XX empezó a brillar con el esplendor que le correspondía, pasando a ser una de las sedes de veraneo preferido de la burguesía catalana, principalmente la barcelonesa. Del paseo de la Fuente Nueva se pasó el paseo Maristany, donde Francisco Maristany construyó una masía y fue conminado por el arquitecto Bernadí Martorell a promover una actuación urbanística de grandes proporciones, creando un paseo central flanqueado por árboles que da sensación de grandeza. Enric Sagnier, Duran i Reynals, José Antonio Coderch y Francesc Mitjans fueron algunos de los arquitectos que construyeron el paseo.

El presidente republicano Juan Negrín se alojó en la torre García a finales de la Guerra Civil española, y tuvo allí su sede el gobierno de la II República durante un breve periodo de tiempo.

Los embutidos artesanales y las galletas son algunos de los productos típicos de la zona.

Desde Camprodon conducimos nuestro 308 hasta Molló, por la misma C-38, hasta llegar a este pueblo fronterizo con Francia –aunque Espinavell es el último, este pertenece a Molló–, designado como frontera en 1659 por el tratado de los Pirineos.

La iglesia románica de Santa Cecilia de Molló (s. XI) domina este pequeño pueblo, que es el paraíso de los deportes familiares de alta montaña, las rutas en BTT o el trekking. Tierra de paso desde tiempos inmemoriales, Molló en catalán hace referencia a un hito o marca de territorio, que separa o delimita dos propiedades. El pueblo quedó marcado por la huida de más de 100.000 republicanos hacia el exilio en 1939.

Desde Molló, volvemos para enlazar con la GIV-5223, una estrecha carretera que nos ha de llevar a Beget. Por el camino hacemos una parada para visitar Rocabruna, un pequeño pueblo de algo más de 70 habitantes donde podremos visitar los restos del castillo de Rocabruna y la iglesia de Sant Feliu de Rocabruna (s. XI).

Seguimos ruta hacia Beget por esta revirada carretera, en que es complicado el paso de dos vehículos al mismo tiempo en ambas direcciones. Llegados al núcleo urbano de Beget, aparcamos justo a la entrada, ya que está prohibido circular incluso para las motocicletas.

Al lado mismo del aparcamiento encontramos la iglesia de Sant Cristòfol (s. XII), del segundo románico, con un exquisito portal y un campanario destacado.

Situado en la cabecera del río Llierca, las casas de piedra bordean el arroyo de Beget. Hoy en día con cerca de 25 habitantes, el núcleo urbano está formado por tres sectores, separados por dos arroyos conectados por dos puentes. Las últimas construcciones datan de los siglos XVIII y XIX, lo que le confiere a la población un aspecto antiguo, de los mejores de toda Cataluña.

La ruta en imágenes

Sigue la ruta en Google Maps

¿Quieres probar el vehículo?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *