Ruta en coche por el Alto Aragón

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El Alto Aragón es una de las grandes zonas desconocidas por el turismo masivo, que ofrece alicientes más allá del esquí. En esta ruta, de 70 kilómetros, cruzaremos tres de las comarcas de la parte nororiental aragonesa con el Kona, el nuevo crossover de tracción total de la marca coreana Hyundai.

Hyundai Kona

Aunque el nombre Kona nos evoca una de las zonas de la ‘gran isla’ de Hawai, del mismo modo que Seat lo ha hecho con el Arona, este último modelo de la marca oriental nos permitirá disfrutar de un estilo de vida hawaiano según nuestras exigencias.

Iniciamos la ruta en coche

Iniciamos la ruta en el pequeño pueblo de Roda de Isábena, una de las joyas más desconocidas de la provincia de Huesca. Este pequeño reducto, de algo más de 60 habitantes, esconde una larga historia y es el pueblo con catedral más pequeño de España.

Roda de Isábena

Situado en la privilegiada zona del valle del río Isábena, al pie de los Pirineos, Roda fue la capital del Condado de la Ribagorza en el siglo X, e hizo falta construir su catedral dos veces: en 956 cuando fue consagrada y en 1030, después de la destrucción llevada a cabo por el hijo de Almanzor, Abd El Malik, en 1006.

Valle de Isábena

Siglos después tuvo lugar uno de los episodios más negros de la villa, cuando el ladrón de arte Erik el Belga robó varias obras de arte de la catedral de San Vicente de Roda, entre las que cabe destacar la silla de San Ramón, de estilo románico, o un tapiz con la representación de la virgen, recuperado en 2013 en Estados Unidos.

Cripta Catedral Roda

Dirección Capella

Desde este pequeño lugar, seguimos por la A-1605 bordeando el río Isábena, en dirección a Graus. Por esta estrecha carretera, ideal para un SUV del segmento B como el Kona, podemos descubrir varios puentes románicos prácticamente intactos, en los que se puede observar el paso de la fría agua del deshielo. En Capella nos encontramos con uno de mayores puentes medievales de este trayecto.

Puente Capella

Villa de Graus

En la confluencia del Isábena con el Ésera, del que es afluente, encontramos la villa de Graus, una de las últimas puertas a los Pirineos, cuyos puntos fuertes son la gastronomía y la arquitectura. No en vano, la longaniza grausina se conoce en Aragón y cercanías, y su plaza Mayor es famosa por la multitud de anuncios televisivos que se han rodado allí.

Graus, donde vivió y murió el político Joaquín Costa (1846-1911), es también uno de los últimos reductos en los que resiste la lengua ribagorzana, que todavía es usada por sus habitantes habitualmente.

Uno de los ejes principales del Alto Aragón, en Graus podremos visitar el Museo de Historia y Tradición de la Ribagorza o el de los Iconos, situado en la basílica de la Virgen de la Peña, una visita ineludible. Esta basílica, de estilo gótico renacentista, construida en el siglo XVI sobre la iglesia románica existente, ha sufrido varias remodelaciones y adiciones a lo largo de los siglos.

Plaza Mayor Graus

La plaza Mayor es una de las más peculiares del país, con cinco de las principales casas que le confieren un característico atractivo: desde la renacentista casa Heredia, pasando por la neoclásica casa Bardaxí, el Ayuntamiento de estilo mudéjar –con réplica en el Pueblo Español de Barcelona– o la casa Capucho y la casa del Barón, convierten esta amplia plaza hexagonal un catálogo variado de estilos arquitectónicos.

Pero si lo que queremos es una visita espiritual, en el núcleo de Panillo, a escasos ocho kilómetros al norte, encontraremos el centro budista Dag Shang Kagyü, un reducto de paz en plena naturaleza.

Embalse de Joaquín Costa

Aprovechando la tracción total de nuestro Kona, nos detenemos en el embalse de Joaquín Costa, al sur de Graus por la N-123a, donde no vamos a tener ningún problema para salir de las amplias zonas de arena que no quedan cubiertas por el agua. Conocido también con el nombre de pantano de Barasona –el pueblo que reposa en el fondo de sus aguas–,la oferta de deportes de aventura es amplia y variada en verano.

Pantano Barasona

Olvena

Siguiendo por la misma carretera en dirección sur, enlazamos con la N-123 para entrar en el desfiladero de Olvena, una carretera llena de curvas y túneles excavados en la piedra que hará las delicias de los amantes del asfalto. Alejándonos del río Ésera por la izquierda, llegamos al Puente del Diablo, que cruza el desfiladero en la parte final, para permitir subir al pueblo que da nombre a este accidente geográfico. Con unas vistas privilegiadas de toda la zona, el Mirador de Olvena nos muestra la confluencia del Ésera con el Cinca, uno de los grandes ríos de la provincia.

Seguimos por la N-123, tomando al cabo de pocos kilómetros el desvío de la A-133 en dirección a Estada, una pequeña población que cuenta con algo más de 100 habitantes cobijada por una gran piedra. Hemos dejado atrás la Ribagorza para adentrarnos en el Somontano de Barbastro, zona conocida por los vinos.

Estadilla

Precisamente el pueblo vecino, Estadilla, es uno de los referentes de los caldos del Somontano con dos bodegas, Aldahara y Raso-Huete, en las que podemos disfrutar de una cata de vinos.

En Estadilla podremos visitar la zona del ‘Lavadero’ del siglo XVIII, con 12 leones que arrojan agua por la boca. Muy cerca de allí, el restaurado puente románico que da acceso a los antiguos baños termales, en desuso y actualmente en ruinas.

Estadilla Bodega Aldahara

Este pueblo, antiguo enclave de la Baronía de Castro, una jurisdicción señorial creada por Jaime I el Conquistador para satisfacer a su hijo ilegítimo Fernán Sánchez de Castro, también es rico en arte rupestre.

Pero antes de visitar el arte neolítico hacemos una visita al Museo de la Técnica (debe concertarse visita previa), un centro en el que podremos observar las máquinas industriales y artesanas de los antiguos trabajadores de algunos oficios, además de una extensa variedad de vehículos de época.

Carrodilla

Al tratarse de un modelo de tracción total, ponemos a prueba el Kona por el camino de arena que asciende hasta al santuario de la Carrodilla, un recinto amurallado a siete kilómetros de la población. Aquí nuestro crossover se muestra feliz y la tracción total es más efectiva. Llegados a nuestro destino, nos encontramos la ermita del siglo XIV vigilada desde las alturas por las pinturas rupestres del ‘Forau del Cocho’, Agujero del Perro si traducimos esta variante dialectal del ribagorzano, que satisfarán el ansia exploradora de los más osados. El ‘Cova del Engardaixo’ (Cueva del Lagarto) será otra opción para disfrutar del arte del neolítico que nos encontramos de vuelta a la ciudad por otro camino que circunvala la sierra de la Carrodilla.

Ermita La Carrodilla

Fonz

Sin apartarnos de los caminos sin asfaltar, nos dirigimos por una ruta alternativa al vecino pueblo de Fonz, en el que terminaremos nuestra ruta. Una cantera aún en uso nos marca el cambio del Somontano al Cinca Medio, la tercera de las comarcas del este de Huesca que visitaremos con el Hyundai Kona, que se sigue mostrando cómodo en zonas de pistas agrícolas. La ciudad aún conserva once casas nobles, entre las que destacan el palacio de los Gómez-Alba del siglo XVI o Casa Moner, en la que nació Pedro Cerbuna, obispo fundador de la Universidad de Zaragoza.

Fuente de Fonz

La fuente monumental del año 1567, situada en el centro del pueblo, dispone de seis surtidores de concepto clasicista y es una de las más monumentales de Aragón. Siguiendo en línea recta desde la fuente, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, datada del siglo XVII, será el fin de nuestro trayecto.

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La ruta en imágenes

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