¿Cómo circular por una glorieta?

En pocos años, las glorietas se han convertido en una infraestructura habitual tanto en ciudades como en carreteras. Son odiadas y queridas por el mismo motivo: obligan a reducir la velocidad al aproximarse a un cruce. Aunque pueden resultar engorrosas cuando se suceden en una misma vía, lo cierto es que reducen significativamente el riesgo de impacto (a menos velocidad, menor riesgo), facilitan la incorporación a los vehículos de calzadas secundarias y permiten el cambio de sentido completo.  Pero sabemos cómo circular por una glorieta de forma correcta?

Para que se cumplan con efectividad todas estas funciones, es necesario conocer (y aplicar) las reglas de oro de la circulación por una glorieta:

  1. Moderar la velocidad al aproximarse a la glorieta. Independientemente del límite de velocidad de la vía y aunque no esté indicado expresamente: la prioridad es siempre de los vehículos que ya circulan por la glorieta. También hay que atender a la señalización de información para elegir previamente la salida a tomar.

  2. Si hay un paso, el peatón tiene preferencia al circular por una glorieta. Al reducir la velocidad, debe advertirse si hay un peatón cerca y detenerse completamente para que cruce con seguridad.

  3. Usar el intermitente para moverse entre carriles y salir por el carril exterior: la circulación por el interior de la glorieta dependerá siempre de la ubicación de la salida. Si se circula por un carril interior, hay que desplazarse al exterior con suficiente antelación para no entorpecer al resto de vehículos.

  4. No circular por una glorieta en diagonal: es una de las situaciones incorrectas más habituales, en la que no se siguen las marcas de carril y se cruza la glorieta como si, prácticamente, no existiera. Este comportamiento puede cortar la trayectoria de otros vehículos, con el consecuente riesgo.

  5. No detenerse en medio de la glorieta: es otra situación de alto riesgo. Si hay dudas sobre qué salida tomar debe darse una nueva vuelta a la glorieta.

Hay que hacer extensible la moderación de la velocidad a la circulación por el interior de la glorieta y, muy especialmente, en la salida: también podemos encontrar un peatón cruzando.

Comentarios
  1. Manuel García Castro

    Los líos de las glorietas y su solución
    Los líos de las glorietas que tienen más de un carril traen causa de un error a la hora de trasladar el concepto de intersección a intersección especial. Veamoslo.
    Intersección es un nudo de la red viaria en el que todos los cruces de trayectorias posibles de los vehículos que lo utilizan se realizan a nivel.
    Y Glorieta es un tipo especial de intersección caracterizado por que los tramos que en él confluyen se comunican a través de un anillo en el que se establece una circulación rotatoria alrededor de una isleta central
    En el primer caso todos estaremos de acuerdo en que, para girar a la izquierda desde un vial de sentido único, el conductor que lo pretenda realizar debe tomar el carril de la izquierda antes de llegar a la intersección. Sin embargo, la misma maniobra ejecutada en una intersección especial (que para mí debería ser lo mismo) la cosa cambia.
    A los ingenieros de tráfico se les ocurrió que ese anillo o vial circundante de la isleta central, cuando supere ciertos límites, debe dividirse en carriles. Y decidieron que esos carriles sean circulares. Pero no repararon en que los carriles circulares son infinitos porque no tienen principio ni fin, y son inútiles porque no conducen a ninguna parte. Por tanto, cunado los conductores utilizan alguno de los interiores, al pretender abandonarlos se ven obligados a invadir los exteriores, originándose así el conflicto. Y a la hora de dilucidar responsabilidades, la DGT –tal vez por lo circular de los carriles– se olvida de que estamos ante una intersección y le da el carácter de vial autónomo, en el que se “debe circular por la derecha” e, incluso, lo asimila a una autopista donde –dice– a nadie se le ocurre abandonarla desde el carril izquierdo. Por tanto, y según el dictamen del órgano rector del tráfico, lo que hay que hacer es ocupar siempre el carril exterior o de la derecha. Y eso es lo que en las autoescuelas inculcan a sus alumnos: “Tú ve siempre por el carril de la derecha y podrás dar tanta vueltas como te apetezca y salir cuando quieras porque siempre tendrás prioridad de paso”. Pero, de esta forma, el carril de la derecha o exterior está permanentemente saturado, mientras que los interiores están infrautilizados, surgiendo así los conflictos entre el sentido común de los conductores avezados que osan utilizarlos y la sinrazón de la DGT que recomienda no hacerlo.
    Pues bien, la solución a este absurdo es lo que se hizo en A Coruña hace más de 15 años: con una pequeña modificación en el diseñó de carriles, estos pasan de circulares a longitudinales, y se complementan con flechas de destino. Con ello se consiguió reducir la siniestralidad en más del 85%. Pero eso parece que a nadie le importa, por lo que seguiremos eternamente con el problema.

  2. Ramón Pérez

    Quizás faltaría en este artículo que se explicaran las preferencias de los que circulan por los carriles exteriores e interiores y por qué carril es más correcto u obligatorio circular. Parece que lo más cómodo y seguro es circular siempre por el exterior, pero si lo hacemos todos, se pierde gran parte del sentido que tiene hacer una glorieta.

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