¿Neumáticos de invierno o cadenas?

Al llegar el invierno, muchas familias deciden ir a pasar los festivos a la montaña, y con ello llega la necesidad de utilizar las incómodas y aparatosas cadenas. En nuestro país, los neumáticos de invierno son unos auténticos desconocidos y existe la percepción de que no son útiles para su uso diario.

Sin embargo, eso está lejos de la realidad y hay que replanteárselo. Porque no es solo que los neumáticos de invierno sean superiores en rendimiento a las cadenas ­­(de tela o las tradicionales), sino que son polivalentes y óptimos a partir de temperaturas por debajo de los 7 grados. Te contamos lo que debes saber sobre estos particulares neumáticos.

Cuándo se pueden usar los neumáticos de invierno

Lo primero que hay que destacar (y desmentir) de los neumáticos de invierno es que no son imprescindibles condiciones de nieve o hielo para utilizarlos. Es más, en muchas zonas del interior y elevadas se podrían utilizar normalmente durante todos los meses de invierno. Dado el diseño que tienen, a bajas temperaturas un neumático de invierno siempre será más efectivo que uno convencional, gracias a su mayor adherencia. Por ejemplo, a 0º un neumático de invierno reduce hasta un 23% la distancia de frenado.

neumáticos de invierno

¿Dónde está la diferencia? En los surcos. El dibujo de los neumáticos de invierno es mucho más profundo, por lo que permiten una mejor evacuación del agua, la nieve y el barro. Además, tienen también unas pequeñas láminas entre taco y taco que permiten una mejor adherencia específica en la nieve y el hielo. Esto, al fin y al cabo, permite que al tomar una curva, en ambiente de nieve y hielo o no, nuestro coche tienda menos a derrapar y que tenga un comportamiento mucho más fiable.

Si comparamos específicamente la conducción en nieve y hielo de los dos tipos de neumáticos, la diferencia es como entre la noche y el día. Las cadenas son un “parche”, una forma simple para evitar que el coche se vaya. Eso sí, todos los que hayan conducido con cadenas sabrán que el volante se mueve excesivamente, el tiempo de frenada es mucho mayor y la respuesta en aceleración es también deficiente. En este sentido, el diseño especial de los neumáticos de invierno hace que sean mucho mejores que unas cadenas.

Los neumáticos de invierno, una buena inversión

Como es lógico, el precio de los neumáticos de invierno es mayor al de comprar cadenas. Pero no es mucho mayor, aproximadamente un 10% más. Si empezamos a contar lo que nos cuestan las cadenas, las molestias de su instalación, el hecho de que durante todo el invierno no te tengas que preocupar de si transitas sobre nieve, agua, barro o hielo hace que la inversión de un 10% más valga la pena.

¿Y qué hago con ellos durante el verano? En el caso que no tengamos espacio para almacenar los neumáticos, podemos dejarlos en el mecánico. Este servicio, que se llama “guardería de neumáticos”, aunque no es muy conocido está más extendido de lo que parece, y seguro que nuestro taller de confianza nos puede informar.

En conclusión, por un pequeño incremento en el precio en relación con los neumáticos de verano, tendremos una mejor herramienta para nuestra seguridad, y la de los nuestros. Aun así, consulta con tu mecánico la idoneidad del uso de los neumáticos de invierno para los desplazamientos diarios en tu ciudad. En función de las temperaturas y la pluviometría, no es conveniente su instalación si en nuestra ciudad la temperatura no baja de los 10 grados de media en todo el invierno. Y consulta también cuánto te cobran por hacer el cambio de los 4 neumáticos por si lo tienes que hacer varias veces durante el invierno.

¿Quieres aprender a conducir en situaciones de riesgo, como puede ser sobre superficies deslizantes debido por ejemplo al hielo? Apúntate al curso de conducción segura del RACC, donde aprenderás a hacerlo en un entorno controlado.

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