¿Son fiables las gasolineras ‘low cost’?

Estamos viendo abrir, una tras otra, estaciones de servicio desatendidas (como se denominan oficialmente), que todos conocemos como gasolineras low cost o de bajo coste. Las encontramos sobre todo en zonas industriales o lugares más o menos apartados del núcleo urbano y en centros comerciales.

Comprobar que hay diferencias de precio por litro, en algunos casos destacadas respecto a las convencionales, conlleva para los usuarios algunas preguntas sobre si son o no tan seguras y fiables.

Aunque la legislación ha ido recogiendo variaciones encaminadas a la protección del usuario, el cambio llegó en 2013 con la nueva Ley de Hidrocarburos, que promocionaba la competencia, y se remachó con la liberalización del suelo destinado a estaciones de servicio de combustible. Ahora ya forman parte del paisaje, pero algunos consumidores siguen sin tener claro si acudir o no a estos puntos de atención.

Gasolineras low cost

¿Mi vehículo puede salir perjudicado?

Esta es la primera pregunta que nos hacemos todos. La idea extendida de que para reducir el precio en estas gasolineras se añaden otros líquidos no es cierta. Solo una empresa, CLH (Compañía Logística de Hidrocarburos), puede suministrar combustible a una estación de servicio, con lo cual no existe ninguna diferencia entre el de las de grandes compañías petrolíferas, que son las que normalmente tienen personal y que denominamos convencionales, y las low cost. Pero sí que es cierto que entran en juego los aditivos que se añaden, que en el caso de las convencionales en principio son de mayor calidad, aunque es difícil comprobarlo.

Aunque no resulte al 100% científico, sí que tenemos maneras caseras de saber si el resultado de uno u otro combustible es igualmente válido, con algunas pequeñas comprobaciones. Con ordenador de a bordo como el que llevan muchos coches hoy en día resulta más sencillo, pero, de todas maneras, si no lo tenemos, apuntaremos el número de kilómetros que hacemos con un depósito estándar poniendo a cero el cuentakilómetros parcial. Repostaremos una misma cantidad de litros en una y otra gasolinera y verificaremos el número de kilómetros que hemos hecho en cada caso. Pero debemos hacerlo con recorridos semejantes, por ejemplo, en desplazamientos habituales al trabajo.

También deberemos estar atentos al comportamiento del motor y, por supuesto, consultar a nuestro mecánico si observamos alguna alteración.

¿Cómo pueden vender el combustible más barato?

Hay distintos motivos por los que una gasolinera puede vender el combustible más barato.

  • Primero, que al no tener personal para repostar se abaratan los costes y permite a la empresa reducir el precio por litro. En este sentido, la mayor parte de gasolineras low cost tienen por lo menos una persona para cobrar, pero en algunos casos ni siquiera eso, porque el usuario debe de pagar a una máquina. En algunas CCAA existe legislación al respecto que obliga a tener como mínimo un empleado para cobrar. Evidentemente, aunque sea legal, si vas con prisa y surge algún problema, tendrás que esperar a que llegue un empleado.
  • El segundo que, como hemos dicho, se sitúan en zonas alejadas más o menos de los centros urbanos o en zonas industriales, por lo que el terreno es más barato.
  • Tercero, que algunas de estas gasolineras se encuentran dentro de recintos comerciales propiedad de esa empresa, lo que, a pesar de tener un margen de beneficios muy bajo o prácticamente nulo, incentiva la visita de compradores al centro comercial. Eso ha pasado desde hace años, por ejemplo, en Francia y ahora lo vemos aquí en muchas zonas comerciales. De todas formas, incluso dentro de una misma cadena, de un lugar a otro podemos encontrar diferencias de precio y la exigencia o no de consumir en el hipermercado.
  • Otro caso diferente son los puntos de atención de cooperativas, por ejemplo agrícolas, que compran al por mayor y consiguen ventajas para los miembros de esa cooperativa.

¿Y las grandes distribuidoras?

Estas empresas han visto reducida su cuota de mercado en determinadas áreas (en general, en las zonas más pobladas), por lo que, como es lógico, se han visto obligadas a ‘buscarse la vida’. Primero, manteniendo un nivel de servicio directo de atención respecto a las low cost, y también con programas de fidelización que mantengan a los clientes habituales y atraigan a los nuevos, aunque las low cost también pueden ofrecer de una u otra manera ese tipo de programas. Algunas de esas empresas ya tienen también sus propias low cost.

Obligaciones

Los consumidores debemos tener en cuenta cuando vamos a cualquier estación de servicio, sea del tipo que sea, que hay medidas de seguridad obligatorias (muy importantes), podemos solicitar medidores de cantidad de litros si tenemos alguna duda, hojas de reclamación, atención por parte de algún empleado en caso de necesidad, que el precio anunciado sea el que se refleja en el surtidor, y, aunque sea de menor importancia, guantes y papel de un solo uso si nos toca repostar a nosotros.

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