Coche conectado, ¿futuro o realidad?

El coche conectado, futuro o realidad

Si atendemos al movimiento mediático que despierta, no hay duda que el coche conectado –y uno de sus desarrollos más revolucionarios: el coche autónomo– es uno de los principales retos del sector de la automoción a corto y medio plazo. La verdad es que no sorprende que la combinación entre dos mundos como la conectividad y la movilidad, con tantas posibilidades de desarrollo y tantos seguidores en todo el mundo, genere tanto interés.

Y la industria es consciente de ello. Una encuesta de la consultora KPMG a 800 altos ejecutivos de compañías de automoción y más de 2.100 conductores coloca la conectividad y la digitalización como la tendencia más importante del sector de la automoción en los próximos diez años. En la encuesta de 2015 ocupaba la décima posición del ranking.

Las dudas sobre la privacidad

El mismo estudio pone sobre la mesa una de las cuestiones más controvertidas: el respeto a la privacidad y el destino de los datos que genere el vehículo. Así, recoge que un 54% de conductores solo confían en sí mismos –y nadie más– como propietarios de los datos generados en el automóvil. Un 21% confía en los fabricantes de vehículos, apenas un 7% en las compañías de información y comunicación, y un 4% en los operadores de telefonía.

En esta misma línea, una encuesta de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) en 12 países europeos –publicada en España por el RACC– muestra que la predisposición de los conductores a compartir determinados datos es casi tan elevada como su preocupación por las consecuencias de un mal uso (revelación de datos privados, pirateo o localización del vehículo, uso comercial, etc.).

De qué datos estamos hablando

Las aplicaciones de la conectividad a la movilidad son infinitas, desde la mejora de la seguridad mediante la conexión del coche con las infraestructuras y otros usuarios al conocido como infotainment (información+entretenimiento). En concreto, la FIA planteó situaciones de acceso remoto a los datos del vehículo como las siguientes:

  • El coche se ha averiado y el proveedor de asistencia en carretera quiere conocer su localización y estado.
  • El taller quiere diagnosticar una avería o avisar sobre cuándo hay que pasar una próxima revisión.
  • La compañía de seguros ofrece una póliza basada en el kilometraje real o en el estilo de conducción.
  • Una aplicación sobre conducción eficiente quiere personalizar los consejos.

Poco a poco se irán definiendo determinados límites pero lo que parece claro es que el coche conectado ya no se plantea como una ilusión futurista sino como una realidad que hay que potenciar y promover. Así lo ha entendido el Gobierno de Estados Unidos, que en septiembre lanzó la iniciativa Smart Cities, que financia las primeras pruebas piloto de implantación de tecnologías necesarias para el desarrollo de los coches conectados, entre otras aplicaciones.

Del mismo modo, el coche conectado está llamado a ser uno de los protagonistas del Mobile World Congress (22 a 25 en Barcelona) en la conferencia conjunta de la compañía Qualcomm, el piloto de F1 Lewis Hamilton y Mercedes-Benz, o en la esperadísima charla de Mark Zuckerberg.

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