La anticipación como técnica de conducción eficiente

La conducción eficiente es el resultado de una combinación de actitudes y comportamientos al volante que permiten reducir el consumo de combustible entre un 10% y un 25%, entre otras ventajas medioambientales y de seguridad. Es el caso del tema que ocupa este artículo, la anticipación.

Actuar con anticipación y previsión es un aspecto fundamental, en el que entran en juego factores como la postura y la actitud al volante, o la capacidad de percibir los posibles riesgos del entorno para actuar con suficiente antelación. El siguiente vídeo resume los aspectos clave para conducir con anticipación:

La empatía, clave en la conducción anticipativa

Junto con los consejos básicos recogidos en el vídeo, la conducción anticipativa tiene también mucho que ver con la capacidad de ponernos en la piel del resto de usuarios de la vía para prever situaciones de riesgo concretas, a partir de nuestra propia experiencia al volante:

  • Señalizar nuestros movimientos: seguro que en más de una ocasión nos hemos indignado ante aquel conductor que no utiliza nunca el intermitente o que circula de forma titubeante. Si sabemos de la importancia de conocer las intenciones del resto de usuarios, ¿estamos seguros de que señalizamos nuestros movimientos?

  • Evitar circular en el ángulo muerto: es imposible tener un 100% de visibilidad del entorno. Especialmente si viajamos en moto, podemos evitar situarnos en ese punto de la zona lateral del vehículo en el que sabemos que el otro usuario no nos puede ver. En el post Cinco soluciones para reducir los riesgos del ángulo muerto en el coche recogíamos consejos sobre esta cuestión.

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  • Atención a las señales: la cercanía a un centro escolar o de ocio, los riesgos vinculados a determinadas condiciones meteorológicas, la llegada a una zona de obras… Las señales nos dan muchas pistas sobre posibles situaciones de peligro y dónde extremar un poco más la precaución.

  • Conocer las situaciones cotidianas: las ciudades y carreteras tienen su propio ritmo. Por la experiencia al volante sabemos a qué horas y en qué zonas encontramos más congestión por el inicio o final de la jornada laboral, la cercanía de centros escolares, la ubicación de zonas de carga/descarga… Actuar con anticipación también es saber evitar esos entornos y, si no es posible, cargarse de paciencia.

  • Evitar los conductores imprudentes… La propia experiencia permite también identificar actitudes imprudentes: el conductor que cambia continuamente de carril sin avisar, el que frena bruscamente, el que reacciona con agresividad… Si “huimos” de ellos, evitaremos el riesgo y circularemos mucho más tranquilos.

Como vemos, la anticipación es mucho más que una actitud para la conducción eficiente y nos ayuda a circular más tranquilos y seguros.

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