¿Cómo debemos vestirnos para ir en bicicleta?

La bicicleta se ha convertido, en los últimos años, en una de las principales apuestas de movilidad en las grandes ciudades. Según datos del Ayuntamiento de Barcelona, los desplazamientos en bicicleta no paran de crecer, debido principalmente al aumento de los carriles bici y las mejoras en la infraestructura para los ciclistas. Así, Barcelona se sitúa, ya, entre las 20 mejores ciudades del mundo para ir en bicicleta según el conocido índice Copenhagenize.

Si has decidido dar el paso, seguramente tendrás claras las normas de seguridad y qué tipo de bici es la que mejor te va. ¿Pero sabes cómo adaptar tu vestuario al frío y al calor?

En invierno, ropa aislante y transpirable

El clima mediterráneo invita a ir a dos ruedas, es un hecho. Pero no hay que confiarse y pensar que para ir en bici podemos vestirnos igual que si fuéramos caminando. Las siguientes prendas te ayudarán a mantenerte caliente en invierno, pero sin acabar agobiado por el sudor mientras pedaleas.

De 10 a 15 grados: guantes sí, pero no de lana

Tal vez andando no los usarías. Pero ten en cuenta que, al ir a mayor velocidad, el frío y el viento pueden acabar deshidratando la piel de tus manos. Para evitarlo hazte con unos guantes técnicos, que sean transpirables y te aíslen del viento. Los de lana no son la mejor opción, principalmente si llueve.

De 5 a 10 grados: abrigado, pero sin pasarse

Por miedo a pasar frío puedes cometer el error de abrigarte más de la cuenta, utilizando capas y capas que, después de un rato en bici, pueden acabar molestándote. Lo mejor con estas temperaturas es abrigarte un poco más. Pero no demasiado (por ejemplo, elegir ese jersey de lana o esa camiseta polar que tienes reservados para los días más fríos). Y, eso sí, hacerte con un abrigo que te aísle del viento y que sea transpirable, como los que suelen usarse en las travesías de montaña.

Además, debes taparte bien cuello y cabeza. Una bufanda y un gorro de lana te servirán.

De 0 a 5 grados: no olvides proteger zonas especialmente sensibles

No es extraño que, tras un día de playa, veamos que el empeine de los pies o la zona de detrás de las orejas luce un tono rojizo porque nos hemos olvidado de ponernos crema. El frío extremo también puede dañar zonas que tal vez no has tenido en cuenta en el momento de protegerte, como las orejas o la nariz. Para evitarlo, ten preparado un kit básico antifrío con orejeras (las de tipo cinta abrigan y ocupan poco) y un buff ancho que, aparte del cuello, permita tapar también boca y nariz.

Añade, además, una camiseta interior térmica para que tu tronco no se enfríe en ningún momento. Si tienes un pantalón chubasquero, póntelo sobre tus prendas habituales, aunque no llueva (te aislará del frío). Calcetines transpirables pero que abriguen y calentadores son otras opciones a considerar.

En primavera y otoño, especial precaución con la lluvia

Las temperaturas suaves propias de estas estaciones (entre 15 y 20 grados) hacen que no suelan ser necesarias prendas extra para circular en bicicleta. Lo que sí debes tener en cuenta es el riesgo de lluvia, muy presente en primavera y otoño.

primavera y otoño

Para que la lluvia no te pille de improviso, ten siempre un chubasquero a mano cuando vayas en bici. Puede ser enrollable, que ocupa muy poco espacio. Si tienes que comprarte uno, elígelo con cintas reflectantes. Esto te hará más visible (algo muy importante en los días de lluvia intensa). Y si llevas chaqueta, mejor que sea con capucha.

En verano, cuidado con el calor intenso

El buen tiempo es esperado por muchos ciclistas urbanos. Por fin pueden librarse de las capas de ropa. El temor a gripes y resfriados se reduce y pueden sentir el viento directamente sobre su piel. Pero no hay que bajar la guardia frente al calor.

verano

  • Negro: mejor evítalo en tus prendas. Es el color que absorbe más calor, y puede hacer que llegues más sofocado a tu lugar de destino. Es mucho mejor que elijas tonos claros y prendas de tejidos ligeros y transpirables (algodón, lino…). Y lleva siempre una camiseta de repuesto por si el trayecto te ha hecho sudar más de lo que creías.
  • Crema solar, tu segunda piel. Camisetas de tirantes, pantalones cortos… dejan brazos y piernas al descubierto en verano. No salgas sin haberte aplicado la crema solar más adecuada para ti, en función de tu tipo de piel.
  • Protege también tus ojos. El sol intenso del verano puede deslumbrarte, con el peligro que esto implica. Puedes evitarlo fácilmente utilizando unas gafas de sol adecuadas. Usar gorra es otra opción.
  • Hazte con un soporte para las botellas de agua. No es estrictamente una prenda para ti. Pero puede ayudar, y mucho, a reducir el riesgo de deshidratarte. Es fundamental que en verano bebas a menudo. Este simple accesorio te ayudará a evitar el peligroso golpe de calor.

Vestirse de forma adecuada puede hacer mucho más cómodos tus trayectos en bicicleta. Si la usas de forma habitual, ten en cuenta que el RACC puede ayudarte con RACC bici, que ofrece, entre otros servicios, asistencia mecánica en carretera y asistencia sanitaria en caso de accidente.

 

Infografías: Ferran Morales

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